Ahora, todos dicen...
Cada vez que miro la luna, me acuerdo de esa triste y dulce locura que vino ayer. Cada vez que miro las flores, pienso en pan duro. Y es que todo fue una putada… Ahora todos dicen: «¡Coño, Pablo! Estás cambiado. Con esas ojeritas parece que no has dormido. Ya no cuentas con nadie y andas siempre despistado. Luego no te quejes de que no tienes amigos.» En otoño, llueven hojas aunque no se vean con la niebla; en invierno, huele a flores; ¡cosa mala!: nunca fue su época. Cada vez que miro una foto, me acuerdo de cuantas de ellas habría roto y nunca podré. Cada vez que miro las flores, pienso en pan duro. Y es que todo fue una putada… Ahora todos dicen: «¡Coño, Pablo! Estás muy flaco» . Ella, me dice al oído: «Cuéntame lo que has comido, que sólo piensas en los cambios cuando...