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Mostrando entradas de septiembre, 2019

tortitas de arroz

            Era una noche especial. Ya te digo que lo era. Era tan jodidamente especial que no me había olvidado de que lo era y, viniendo de mí, es decir mucho. Salí del trabajo pasadas las tres de la tarde y me acerqué al centro comercial más cercano para comprar un par de libros y un CD de música para mi mujer. Los libros son un regalo jodido porque casi siempre la cago. Conozco los autores que le gustan a mi mujer y eso, pero casi nunca me acuerdo de qué libros le he regalado o qué libros ha comprado ella por su cuenta. Por eso, suelo acompañar el regalo con un CD recopilatorio de algún grupo o artista o estilo musical que le guste, para acertar seguro. Iba bien de tiempo, por lo que decidí comer en el centro comercial: una hamburguesa cargada de salsa, grasa y mierdas por el estilo con tres o cuatro jarras de cerveza. Llegué a casa y pensé en dónde esconder los regalos mientras mi mujer estaba en la ducha. ─¿Hoy cenamos fuera? ─me preguntó desde

fanboy

Estábamos en un local al que solíamos ir beber la primera vez que oí esa palabra: fanboy . Mi amigo y yo habíamos bebido bastante el rato de antes, hasta que perdió su dinero en el casino. Yo lo había acompañado y me había percatado de cómo perdía uno a uno hasta el último céntimo. Yo pedía copas para los dos, lo trataba de tranquilizar y lo acompañaba a otra mesa en la que perdería más dinero. Cuando se quedó sin blanca, fuimos a un cajero automático a por más y, justo antes de volver al casino, logré convencerlo, con la elocuencia que ganamos los borrachos, de cambiarnos de garito . Los dos íbamos borrachos y nos dio por ponernos intelectuales, así que pedimos un par de copas y comenzamos a discutir sobre nuestros gustos artísticos. —Tú eres un fanboy del realismo sucio y por eso no puedes ser objetivo al opinar sobre Bukowski —me dijo él. —¿Qué coño es eso de fanboy , tío? — Fanboy… eso es… joder, ¿no tienes internet en tu caso o qué? —me co