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Mostrando las entradas etiquetadas como Anecdotario de un perdedor

fibra y porno

     Estábamos viendo la televisión mientras cenábamos. Un tipo vestido con un traje caro de cojones, nos decía que habían bombardeado un país y que cientoynosecuántas personas habían muerto cruzando el estrecho y que en Estados Unidos estaban disparando a los mexicanos que cruzaban la frontera y que una menor fue violada por cuatro hombres y que un tipo mató a su compañera sentimental y que estamos jodiendo al oso polar a base de bien y que «y ahora, pasamos a las noticias deportivas» . ─Puto mundo de mierda ─dije yo. La cena estaba buena. Era una buena cena. Era buena comida y buen vino. Pero, aquellas cosas, las de la tele, quitaban el apetito a cualquiera. ─A veces pienso que todas las teles del mundo deberían explotarnos en la puta cara ─dije. ─No empieces, ¿quieres? ─dijo mi mujer. Su tono era cansado. No sé si del día o de escuchar mis protestas, pero se le notaba. Ella estaba cansada. ─Sólo digo ─dije mientras me limpiaba el bigote con una servilleta...

La muerte del antihéroe (ultima potum)

  —Me he fijado en que casi todas las cosas que escribes giran en torno a una conversación —me dijo mi mujer. —¿Y qué coño tiene que ver eso con estar completamente seco? —le contesté yo. Llevaba más de dos horas sentado frente al teclado y era incapaz de encajar un par de frases con sentido. Llevaba más de dos meses sin sentarme frente al teclado. —Solo te digo que igual te hace falta eso: hablar con alguien. —Me hace falta volver a ser yo —dije cerrando la tapa del portátil—. Volver a la noche, a los bares, a mis borracheras y a mi falta de tranquilidad. Y eso no volverá nunca. Instintivamente, rebusqué entre mis bolsillos un paquete de tabaco. Pronto recordé que ya no era fumador. —¿Por qué esa necesidad? —me preguntó. —¿Qué necesidad? ¿A qué te refieres? —Me refiero a que no entiendo la necesidad de ser un tipo autodestructivo. Yo negué con la cabeza. —No hay ninguna necesidad de ser autodestructivo. Es que soy así, no es algo que pueda elegir… —perdí la m...

cualquiera termina una carrera.

        —Cualquiera termina una carrera. No pretendo desprestigiar a las universidades, aunque, pensándolo bien, me la pela que así sea, es sólo que de verdad pienso que cualquiera puede terminar una carrera. ¡Joder! Yo mismo terminé una carrera. »Lo único que me pidieron fue que superase una serie de exámenes. Sinceramente: copié en todos ellos. Y no me arrepiento. Esa mierda no demuestra nada. Sólo que tienes una capacidad memorística, cuanto menos, aceptable. O capacidad para engañar al profesor, como era mi caso. He copiado siempre que he podido. No he copiado para sacarme el carnet de identidad porque no se me ha ocurrido cómo hacerlo. »En serio, soy un fraude. »En fin, ¿por qué venía esto…? ¡Ah, sí! Por lo de las carreras… ¿en serio quieres estudiar una carrera? —Sí… no sé —guardó silencio mirando su cerveza—. ¡Sí, joder! Quiero estudiar una carrera. Me encogí de hombros. —No creo que quieras estudiar una carrera… sinceramente, c...